martes, 24 de julio de 2007

Ni aguanta pulgas, ni le entran balas

Supongo que a Germán Muñoz no le gustaba que lo llamaran Pulgoso. Me imagino al Puma Carranza batiéndolo en las concentraciones o en las calistenias: “Oe, pulgoso, vente pacá”. O en las duchas post-partido: “Oe, pulgoso, báñate pe”. Naturalmente, estas son solo conjeturas que el autor se permite hacer guiándose de imperativos habituales a la lingüística carranciana. Como también es solo una presunción que aquel sábado pre-primaveral Germán Muñoz haya estado de malas y que, súbitamente, la ira contenida por años haya encontrado libertad en un balazo al aire.
Para ubicarse en la historia: era el 14 de Septiembre del 96 y la “U” recibía a Ciclista Lima en el viejo estadio Lolo Fernández. Los cremas eran líderes bajo dos criterios futbolísticos complementarios entre sí: 1) meter harto huevo y 2) lo que salga. El pincharratismo del finado Luján Manera y la doctrina carranciana venían conciliando a la perfección, habiéndole arrebatado la punta al por entonces presuntuoso Cristal, aunque fuera solo por algunas fechas. Más precisamente, hasta ese día.
Del otro lado, Ciclista Lima, el decano del fútbol peruano, sobrellevaba una campaña colmada de altibajos que lo ubicaban en el antepenúltimo lugar, en zona de descenso. No tenía mucho qué ofrecer, por más que había procurado reclutar en un solo proyecto futbolístico pedazos dispersos de la historia crema. Véase: Lo dirigía un ídolo de casa merengue, el Gato Cuéllar. Un cuasi jubilado Chuncho Torrealva piloteaba el frente de ataque. En la defensa, se imponía la corpulencia de José Antonio Trece, un ineficaz zaguero de quien Oblitas presagió alguna vez que sería el sucesor de Chumpitaz. Y finalmente, despojando del titularato a César Chávez-Riva (también ex crema), Juan Chiquito Flores, con 20 años y medio de edad y no más de 5 partidos en Primera, estaba cuadrado bajo los tres postes.
Para no hacerla larga, Ciclista ganó ese partido 1 a 0 con gol de tiro libre de Óscar Fernández y Chiquito Flores tuvo su primera tarde consagratoria en el fútbol nacional. El Bocón lo describió como “un anónimo golero juvenil que sueña con la gloria”. El Comercio no se quedó atrás. Le puso 8 de nota.
Al final de aquel partido, y augurando la larga senda de desatinos declarativos que matizaría su carrera deportiva, Flores sentenció que, con un poco de esfuerzo, Ciclista estaría en capacidad de llegar a la liguilla. Tres meses después, el equipo tallarinero celebraría su centenario de fundación bajando a Segunda, sin retorno y sin paradero actual que se le conozca.
Dado lo inverosímil del resultado, al final de la tarde pasó lo que tenía que pasar.
A las 6.15 p.m., el portón que da al célebre Callejón del Gato se abrió para dar salida a una camioneta. Un centenar de barristas de la Trinchera Norte aprovechó la impericia del conductor (cuyo nombre no fue documentado por ningún diario), para irrumpir violentamente en el estacionamiento y tomar luego las 2,6 hectáreas del viejo estadio de madera.
La horda enfurecida se acercó a Muñoz, Guadalupe, Carazas, Morán y el Loco González para conchumadrearlos uno a uno. Uno de los barristas se dirigió a un camarógrafo para hacerle una encomienda en aras de conservar su buena salud: “Oye conchetumadre, no filmes, que te corto”. Tomando en cuenta el epíteto empleado, asumimos que fue el mismo fanático el que se dirigió a Muñoz para preguntarle “y tú, conchetumadre, ¿por qué no metes huevo?”. Pregunta que naturalmente no encontró más respuesta que “porque no he jugado”. Respuesta que naturalmente no encontró más reacción que una serie de empujones y patadas a su persona. Reacción que naturalmente no encontró más consecuencia que Muñoz sacara un revólver y disparara al aire.
Mientras Czornomaz, Portilla y otros jugadores salían corriendo de la escena y se atrincheraban en el camarín y Alfredo González prometía tolerancia cero con el vandalismo, la multitud se dispersaba ante la inesperada detonación, dejando como saldo un policía herido por contusiones múltiples. Lo cierto es que Muñoz pudo controlar sus impulsos y no lanzó una andanada de disparos que solo hubieran desencadenado una tragedia mayor. Resáltese su equilibrio psicológico pese a la agresión de los hinchas, a su infame apelativo y a la suplencia eterna que debía tolerar.
Al día siguiente, mientras en la cancha del Lolo Fernández se realizaba el campeonato de fulbito organizado por la Trinchera y muchos de los que el día anterior habían aplicado generosas cuotas de puñetes y puntapiés gozaban de una tarde de plena camaradería, Muñoz decidió despejar la mente pasando el domingo en Pisco, en la casa de su enamorada. Desde allí relató que hacía tiempo que portaba el revólver, pues en su barrio de San Juan de Miraflores los hinchas de Alianza lo paraban correteando (sic). También reveló que se había ganado la animadversión de la barra crema porque se negaba a darles su propina, siguiendo el sabio consejo de su padre, que alguna vez le dijo “que nunca hay que mantener a los vagos”.
De otro lado, y tras una exhaustiva investigación, el diario El Bocón reportó que casi 300 futbolistas profesionales llevaban consigo armas de fuego por seguridad personal. Apuntó que las favoritas eran las Beretta y las Browning. Enterado de esto, el Cuto Guadalupe anunció que de inmediato se compraría una, dado que la tarde de aquel infausto evento una mujer lo había “hincado” con un verduguillo. Más diplomático, el Puma Carranza evitó emitir opinión alguna sobre los barristas, porque “por uno, no van a pagar todos”.
Con los ánimos ya más sosegados, el Loco González (Gabriel, no Alfredo) declaró “que en la ‘U’, si pierdes un partido, la vida no vale nada”. Y es que, como dice el involuntario apotegma del que Carranza fuera supremo creador, la “U” es la “U”.

FICHA DEL PARTIDO:
Sábado 14 de Septiembre de 1996
Estadio Lolo Fernández
22da Fecha Descentralizado 1996
UNIVERSITARIO (0): Ibáñez; F.Torrealva (Torrejón), Espinoza, Barco, Portilla; Carranza, Ferrari, Gabriel González, Maldonado; A.Ramírez (Carazas), Czornomaz. DT: Eduardo Luján Manera
CICLISTA (1): J.Flores; Fernández, Guarderas, Medina, Trece; J.Muñoz, R.Muñoz (Caballero), Fabinho, J.Torrealva; Reyes, Rodríguez. DT: Fernando Cuéllar
Árbitro: Jorge Torres
Asistencia: 3,381 espectadores
Recaudación: S/. 38,808
Gol: Fernández 33’ST (CL)
TR: Rodríguez (CL)

(Imágenes tomadas del diario El Bocón)

2 comentarios:

pato1860 dijo...

3000 personas ! yaaaa pasaron el record .. esto si es inedito.. mas de 3 mil en un partido de la U !.... festejen cremas !

Anónimo dijo...

El gol de Ciclista lo anota el "Muñeco" fernandez, kien ama mucho al Muni (donde también jugó) pero es hincha de la "U".
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