martes, 11 de noviembre de 2008

¡Más audios!



Sabemos que esto puede traer cola, pero la ética periodística obliga a informar. Gracias a la magia de Youtube, hemos tenido acceso a un material revelador que trataría de dar pistas sobre uno de los clásicos más sinuosos de nuestra historia. Aquel de octubre de 1995, suspendido en pleno segundo tiempo, con un penal rectificado, con las tribunas bombardeando las canchas de piedras. Un faenón del desconcierto.


La responsabilidad del oficio obliga a preguntar sobre la procedencia de dicho material con el mismo escepticismo que mostrara el cantautor ecuatoriano Delfin Quishpe frente al 11-S: ¿Quién lo hizo y por qué lo hizo? Respondiendo el 50% de tal enigma: fue el recordado programa deportivo noventero Goles en Acción. ¿Cómo lo hizo? -la tercera interrogante azul- es un misterio profesional que sus autores están en todo derecho de salvaguardar. Deduzco que con micrófonos ocultos en las canilleras de los protagonistas.

“Si esto ya fue publicado, ¿dónde está la novedad?”, se preguntarán los lectores más exigentes. En realidad en nada, pero eso no importa. En el periodismo, el refrito nunca muere.

Dicho esto, habrá que apuntar que fueron cinco los audios y, por ende, cinco las transcripciones a las que podrán acceder en Los Anexos de Cómicas (sobre todo en caso de que el usuario que colgó esto en Youtube sea hostigado por las autoridades oficiales y se vea obligado a retirar tan valioso material de la red).

Audio No. 01. El Rimmel. Debe ser uno de los diálogos más amariconados en la historia del fútbol nacional. En ella, dos de los interlocutores, ambos de nacionalidad brasileña, se enfrascan en una cháchara sobre las bondades del rimmel importado de Brasil. Intervienen después otros jugadores, derivando la charla hacia la perfumería y a los atuendos de la línea Primavera-Verano 95-96.
El contacto es excesivamente afectuoso, proliferando en abrazos y cachetaditas. Sorprende especialmente el ingreso a escena del diminuto volante Freddy Torrealba, a quien no imaginábamos imbuido en manifestaciones propias de la etapa pre-metrosexual.
Por suerte ‘Lolo’, ya muy enfermo por esa época, nunca llegó a ver esto.
La dirigencia de Alianza Lima, probablemente atenta ya a los síntomas presentados por el universo futbolero –que favorecía en exceso el uso de coletas y cremas rehidratantes-, decidió armar un espectáculo previo al partido con una decena de bailarinas supuestamente belgas, color yogurt, todas vestidas con los colores blanquimorados. Fue en vano: ni sus esforzados contorneos desviaron la atención de los jugadores.
Los audios, sin embargo, no registraron el reencuentro del aliancista Gustavo Tempone y el técnico crema Sergio Markarián, quienes se saludaron dejando atrás una vieja enemistad. Por el buen nombre de Don Sergio, qué bueno que así fuera.
Audio No. 2. Yo me hago el Loco. El árbitro Alberto Tejada estaba en una tarde de malas. Algún gracioso le había lanzado una piedra mientras realizaba el calentamiento previo, provocándole un hematoma en el pecho. Ya suficiente había sido que le gritaran todo el rato “¡Tulio, Tulio!”, alterando su estado psíquico. Así que, fácilmente, podría especularse que Tejada estaba harto y lo que menos necesitaba era escuchar a Alfredo González sugiriéndole cobrar “un penalito, algo que no sea muy obvio”, como revela el audio. El rostro visiblemente cansado del juez demostraría que tan solo empleó la técnica discursiva que debe usarse con este tipo de sujetos; es decir, seguirle la corriente. Algo así como los subalternos que se ríen de sus chistes. La frase “Yo me hago el loco”, además, evidenciaría el estado traumático en que se encontraba el réferi debido a los acontecimientos recientes de su carrera arbitral. Por ello, libramos este diálogo de toda responsabilidad penal, por su absoluta intrascendencia, la prescripción en el tiempo y todos los factores previamente expuestos.

Audio No. 03. Unos cigarritos. Este audio descifra el desconcierto vivido en la cancha por las autoridades una vez que Tejada decidió suspender el partido, en el segundo tiempo, a los 16’ (que eran los años que Alianza llevaba sin campeonar, como apuntaron algunos numerólogos y fanáticos de la ‘U’). Todos se originó cuando los arcos de Francisco Pizarro y Héctor Martín Yupanqui empezaron a ser bombardeados por objetos de diverso calibre. A Yupanqui, por ejemplo, la barra aliancista lo derribó con una botella y un frasco de mayonesa. El presidente crema, Alfredo González paseó al arquero por el médico legista, la comisaría de La Victoria y el Palacio de Justicia: todo para certificar la mancha amarilla que tenía en el hombro. Su símil blanquiazul, Rolando El Gato Sánchez, afirmó que Yupanqui había fingido las pedradas recibidas y que merecía sanción a perpetuidad, comparándolo con el chileno Cóndor Rojas. A ello, González respondió que si Sánchez no creía en la justicia peruana (ojo que el país vivía en pleno cáncer fujimorista), entonces “que mejor llame a Alan García”; acto seguido, lo amenazó con una demanda por difamación de 5 millones de dólares.
Yupanqui, ajeno a tan bajas pasiones, tan solo expresó su sorpresa por la reacción de la barra blanquiazul, ya que “nunca me habían ni insultado, solo me molestaban con el huaico que se llevó mi casa en Chosica”.
Predeciblemente, el clásico funcionó como perfecta cortina de humo para la época. No se habló de política por semanas y el Congreso, en el tradicional tono de “esto no puede seguir así”, citó a los presidentes de los clubes para que explicaran lo sucedido, como si hubiera habido algo que explicar.
Ni siquiera el árbitro se lo tomó tan a pecho (bueno, la pedrada dolía), como bien comprueba el audio en que se escucha a Tejada pedirle a un policía que le haga el favor de comprarle unos cigarrillos, muy sentadores para el mal rato.

Audio No. 04. Penal no, fenomenal. El clímax del partido, y causa madre de todo el revuelo posterior, fue un penal rectificado por Tejada. Inicialmente, el juez cobró la mano dentro del área del defensor crema José Hilacha Espinoza, previa acción de Darío Arañita Muchotrigo. Luego, tertulia mediante con el línea Yuri Pineda, cambió su parecer. Lo que revela el audio, sin embargo, no coincide con las afirmaciones post partido dadas a la prensa.
“En primera instancia, pensé que sí. Pero después el juez de línea, que estaba mejor ubicado, me llamó para informarme de lo sucedido”, dijo Tejada, inocente al fin. No previno el puñal. Ipso facto, el linesman Yuri Pineda aclaró en modalidad ilegible: “Yo no llamo a Alberto, él viene hacia mi y, como una deferencia a que no termine de venir, me acerco hacia él. El error está en que conversamos alrededor de los jugadores de la ‘U’. (…) En ningún momento le digo que fue penal, desiste, retráctate, no, no le digo ello, tal vez me faltó mayor contundencia, energía, al botar a los jugadores, a separarlos. Los jugadores aprovecharon el momento, ¿no? y entiendo que pudo haber cierta duda”. Pilatos, Judas y Cantinflas pasaron por la licuadora y salió esa declaración. Suerte que en Matute no hubo un árbol del cual colgarse.
Las reacciones no se hicieron esperar. Mientras Julio César Uribe hizo un repaso escolar de todos los adjetivos con la letra “i” (“Es inconcebible, increíble, inaudito”), Alfredo González afirmó que “un canal amigo” (¿sería RBC?) había realizado unas tomas desde la ubicación de Pineda que demostraban que el balón había impactado en la quijada de Espinoza y que pronto se harían públicas. Seguimos esperando.
Los audios, lamentablemente, tampoco permiten absolver esta polémica que pasará a los anales de la historia futbolística nacional. Lo único trascendente que ofrecen son los reclamos del defensor Marcelo Sozzani, cuya nacionalidad tranquilamente podría quedar en cuestionamiento por el mal empleo de argentinismos en expresiones como “¡Ché, usted cobró penal!” o “¿Qué le dijiste tú, ché?”. Nótese, además, el gran parecido de la voz magnetofónica de Sozzani con la del periodista Daniel Peredo, quien narrara de forma conmovedora el reciente tanto peruano de Johan Fano, precisamente ante los albicelestes. De ello se desprenden tres teorías: a) Marcelo Sozzani era peruano. b) Daniel Peredo es argentino y el relato histórico solo camuflaría su verdadera nacionalidad. c) Marcelo Sozzani nunca existió; era Daniel Peredo disfrazado.

Audio No. 05. Ay mis dientes. El quinto y último audio desclasificado es, en apariencia, el más trivial de todos. En él se escucha al juez Alberto Tejada ilustrando con paciencia a un miembro de nuestras fuerzas policiales sobre todos los aspectos del clásico del fútbol peruano. Pero lo neurálgico del asunto reside en la intervención posterior del veterano comisario de la ADFP, Óscar Cavero. Este, tras recurrir a una ligera broma para distender los ánimos, lanza una exclamación que el audio no deja percibir en toda su dimensión: “¡Ay, mis dientes!”.
Lo cual deriva en una nueva hipótesis: que aquel clásico no se suspendió por el penal rectificado o las piedras tribuneras. No. La verdadera razón fue una dentadura perdida, inubicable en la inmensidad del campo del juego; por ende, proclive a ser maltratada por los chimpunes de los veintidós protagonistas del espectáculo.
No debería descartarse, además, que algún malhadado haya recogido cautelosamente los dientes del venerable comisario para generar disturbio. Dejo abierta dos preguntas: ¿Por qué culminan los audios precisamente con la desaparición de los dientes? ¿Es posible que, en lugar de una piedra, una botella o un frasco de mayonesa, lo que haya impactado en Yupanqui haya sido la dentadura del Sr. Cavero?
Cuando menos, nos deben una explicación.

FICHA DEL PARTIDO:

Domingo 29 de octubre de 1995
Estadio Alianza Lima
2da Fecha Octogonal 1995
ALIANZA (0): Pizarro; Basombrío (Lutcke), Sozzani, Ruiz, Salazar; Jayo, Hinostroza, Tempone (Rosales), Marquinho; Muchotrigo, Navarro. DT: Julio César Uribe
UNIVERSITARIO (0): Yupanqui; Morán, Espinoza, Domínguez, Ubillús; M.Rodríguez, Carranza, Martínez, F.Torrealba (C.Gonzales); Rossi, Carty. DT: Sergio Markarián
Árbitro: Alberto Tejada
Asistencia: 21,154 espectadores

(Imágenes tomadas del diario El Bocón. Video tomado de Youtube; User: intimo333)

3 comentarios:

Jimmy dijo...

Como pocas veces he hecho, he leído entero este blog, está claro que me gustó.

Felicitaciones.

Anónimo dijo...

Esas "producciones" son parte de los desaciertos periodísticos deportivos muy comunes en los 90's; sin embargo, comparando con lo que nos da hoy el periodismo deportivo, queda como una inocentada.
Buen blog,
Saludos,
Leo

Anónimo dijo...

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