viernes, 3 de abril de 2009

Amor y Ca-Che

Nota: Se sugiere acompañar la lectura de estas líneas con las inmortales melodías de Motivos (Autor: José Domingo Castaño; Intérprete: Los Morunos).

La mujer del hincha peruano se merece todo. Amor, rosas, bombones, metales, canciones al oído. Motivar su vida, motivar su vientre, motivarla toda, motivarla siempre. Porque quién mejor que ella para comprender, detrás de su aparente ingenuidad ("Cholis, ¿y hoy tampoco juega Pizarro?"), la irracionalidad futbolera perfectamente encadenada: ilusión-fe-apatía-decepción-flagelación. Para soportar las sacadas de pecho de la antesala y los golpes de pecho del post-partido. Y para tolerar algunas impertinencias, como sellar el Día del Amor en un estadio de fútbol.

Eso pasó el 14 de febrero de 1998. Alianza Lima, extasiado aún por haber campeonado después de 18 años, se plegó a diversas estrategias de merchandising con mayor o menor suceso. Una de ellas fue recibir su cumpleaños número 97, fechado en el día 15, con toda su afición recibiendo la efeméride. Para ello, el partido inaugural del Apertura 98’ ante Cienciano fue programado en el estadio Nacional a las 10 de la noche.Alberto Masías, presidente aliancista, acompañó el anuncio con un dardo al corazón: “Los hinchas tienen que probar su amor por Alianza”.




Previsiblemente, los antirrománticos saltaron. Waldir Sáenz encabezó las protestas del plantel y sostuvo el siguiente diálogo con un periodista del diario El Bocón:

-Waldir, ¿es que no quieres cantarle el happy birthday a Alianza?
-Si no espero las 12 cuando es santo de mis hermanos ni la Navidad a veces, menos voy a esperar para eso. No seas maaaalo, pues. Uno también tiene pareja, familia, ¿no?
-¿Qué harás por San Valentín?
-Salir a comer, a bailar y “liquidar” pues, jajaja. ¿Y ustedes, los periodistas, qué van a hacer a las 12 de la noche? Asu madre, qué bravo.

Cabe resaltar que dichas declaraciones fueron realizadas meses antes de que el delantero se fuera a jugar a Estados Unidos y tiñera su cabellera con tonos amostazados; por ende, queda desvirtuada la suposición de algún deterioro mental ocasionado por la adopción de tales tintes capilares. Era Waldir en su estado natural: es decir, con discursos entrampados en la locución “No pues, hermaaano” o alusiones a sí mismo en tercera persona (“Todo el mundo habla de Waldir, que Waldir esto, que Waldir lo otro. Ya dejen tranquilo a Waldir…”).

Pero parece que Waldir olvidaba que tenía de técnico a Jorge Luis Pinto y que el colombiano no era de los que cedían. No obstante, a diferencia de otras ocasiones, esa vez el entrenador empleó la sutileza. Pinto recordó que, dentro de su personalidad autocrática, latía también la festividad caribeña y, bajo la evidente influencia de Eros, declamó que su equipo iba a ser sensual con la pelota. No se quedó ahí, pues convocó a la afición aliancista a acudir masivamente al partido, instruyéndola sobre los beneficios conexos que tenía el jugar a esa hora: “Ojalá que todos los enamorados vengan y aprovechen también la oscuridad del estadio”.

Pero haría más. Decidió mandar a Sáenz al banco de los suplentes e ideó una estrategia altamente perturbadora. Fuera Waldir del equipo titular, la ofensiva blanquiazul quedó compuesta por Aldo Cavero y David Chévez. Alianza iba a ofrecer juego y cache.

“La dupla Ca-Che en el Día de los Enamorados”, tituló en la antesala el diario El Bocón, el único que reparó en la verdadera intención de Pinto. Que no era castigar al rebelde Sáenz, sino expresar la naturaleza de la fecha contrayendo y fusionando los apellidos de su dupla ofensiva: Un coito entre lingüística y fútbol que estableciera un nuevo inicio. ¿Acaso arrancar un torneo no remite a la fuente misma de la vida?

Esa noche Alianza presentó a su equipo, llevó 25 mil personas al estadio, hizo bailar a su gente con la orquesta Camagüey, le ganó a Cienciano 2-0, partió una torta gigante y todos, incluido Waldir, soplaron las velitas (imagen que más de un malpensado asoció con un control de alcoholemia). El primer gol lo hizo el Churre Hinostroza con un ‘globito’ (mensaje subliminal para la adecuada protección) y un festejo que reveló su experiencia en otras disciplinas; la dupla Ca-Che, por su parte, estuvo tan errática como quien ingresa a las lides amatorias por vez primera. La noche tuvo todo, como bien dijo Arturo Cañón Paredes, ex arquero peruano que en su vejez vendiera cigarrillos en el estadio. La voz de su experiencia resumió el evento con agudeza: “Con la música y la dupla Ca-che, solo faltó que regalaran jebes”.

Lo bueno es que todos terminaron contentos. Hasta el mismísimo Waldir. En el segundo tiempo, Pinto lo hizo ingresar tras el fracaso de su experimento y el goleador blanquiazul puso el segundo al minuto 90’, casi sobre las 12 de la noche. Tal como quería, finalmente pudo liquidar.

FICHA DEL PARTIDO:

Sábado 14 de febrero de 1998
Estadio Nacional
1ra Fecha Torneo Apertura 1998
ALIANZA (2):
Battaglia; Basombrío, Baylón, Ruiz, Salazar; Jayo, Bazalar, Hinostroza, Yáñez (Saavedra); Cavero (Sáenz), Chévez. DT: Jorge Luis Pinto
CIENCIANO (0): Mendoza; Chumpitaz, Varela, Maldonado (Parihuana), Zegarra; Muñoz (Duffóo), Cumapa, Vásquez (Takayama), Rossel; Chilindrón, Begazo. DT: Ramón Quiroga
Árbitro: Eduardo Lecca
Asistencia: 25,916 espectadores
Goles: Hinostroza 13’PT, Sáenz 45’ST (AL)

(Imágenes tomadas de los diarios El Bocón (1, 2, 4 y 5) y Líbero (3). Video cortesía de Kenny Romero, DeChalaca.com)

1 comentario:

Said_t dijo...

En verdad la velita SI era un tufometro